Psicología

¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?

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Hoy en día se valora mucho tener un trabajo. Es importante reconocer la importancia de trabajar, al fin y al cabo, la mayoría de las personas debemos trabajar para poder vivir y por tanto es fundamental que nos guste nuestro trabajo y que disfrutemos con ello porque pasamos muchas horas del día dedicadas a ello. Sin embargo, debemos saber separar el trabajo de otros aspectos de nuestra vida.

Hay personas que estan inmersas en su trabajo y les resulta muy difícil desprenderse de los conflictos de la oficina y siguen conectados dejando toda su energía en ellos. Es gente que suele vivir exhausta, sin tiempo para otra cosa que no sea sus obligaciones de negocio o trabajo. No tienen tiempo para concentrarse en el resto de su vida y en consecuencia se genera un desequilibrio que se iniciará afectando su entorno, para luego ir poco a poco mermando sus capacidades físicas, mentales y emocionales.

En el mejor de los casos, de vez en cuando se dan el permiso para salidas a cumpleaños, reuniones familiares, salidas románticas o con amigos. Sin embargo, no llegan a disfrutar lo que se les presenta ya que sus pensamientos siguen conectados con la preocupación y compromisos que se derivan de su actividad laboral.

Estos problemas se han estudiado desde el punto de vista psicosocial y se ha hecho la comparación e incluso denominación de adicción, como a cualquier otra adicción como a las drogas, el alcohol, los juegos, en el entendido que se convierte en una suerte de patología, donde sólo existe el deseo de trabajar o producir a todas horas, cuantas más mejor. Algo así como emborracharse de trabajo. De allí que se maneje el término de workaholism, concepto que emerge en la sociedad estadounidense en la década de los setenta y que surge de la unión de dos términos: work (trabajo) y alcoholism (alcoholismo).

El adicto al trabajo se caracteriza por encontrar más satisfacción en su centro de negocios o su mundo laboral. En otra actividad ajena a ese mundo, se les nota inquietos, desconcertados, sin saber que hacer distinto en su tiempo libre, ya que prácticamente se han ido desconectando del resto de su entorno, incluyendo a la pareja, los hijos y demás familiares. Las personas que sufren esta alteración suelen tener dificultades para querer y ser queridos, los aterra el tiempo libre y cuando lo tienen se deprimen.

Aunque para el negocio, las empresas o incluso el provecho económico que pueda derivar a la familia, en momentos se pueda pensar que contar con personas que padecen esta adicción, es altamente beneficioso, la realidad es que el beneficio no durará lo suficiente antes que surja la crisis, ya que estas personas suelen vivir en una constante angustia, porque sus compromisos no tienen límites, suelen ser controladoras y en consecuencia suelen asumir responsabilidades de otras persona, socios, compañeros de trabajo, lo que se va a traducir en enfermedades, problemas de pareja, con los hijos y en definitiva una autodestrucción.

Ya en otras oportunidades hemos destacado como el estrés crónico, al que están expuestas estas personas es un permanente generador de adrenalina y cortisol, ambas, sustancias que suprimen la respuesta inmunológica y alteran la respuesta endocrina, dando paso a cualquier enfermedad, desde leves alteraciones que inconscientemente están pidiéndole al cuerpo que asuma un descanso, así sea a través de un obligado reposo, a problemas de hipertensión, enfermedades coronarias, úlceras gástricas, hasta el desarrollo de enfermedades mucho más fuertes y peligrosas como el cáncer.

En muchos casos es fácil encontrar que existen problemas familiares o consigo mismo que no sabe como solucionar y en consecuencia utiliza su oficio o negocio como una medida de evasión. Muchas veces enfrentar problemas con la pareja o con los hijos, puede ser muy dificultoso o comprometedor y para escapar de ellos se imbuyen mucho más en su oficio o terminan convirtiendo su propia casa en la oficina.

Otro problema que se puede estar escondiendo radica en una autoestima desregulada, con casos que presentan una autoestima devaluada o hiperinflada, con muchas dificultades para aceptarse realmente como son, que los pone siempre a realizar esfuerzos exagerados por rendir más de lo que podrían naturalmente, o por otro lado a demostrar lo poderosos y autosuficientes que pueden ser.
También sucede que dada la experiencia de situaciones frustrantes, fracasos, etc. llegan a sentir que en su trabajo encuentran el éxito que no logran en otras áreas de su vida.

Tomando conciencia del problema
Tanto la persona que está actuando de esta manera compulsiva, como los familiares, pueden hacer una reflexión y revisar, primero si el comportamiento responde a una situación puntual o si se ha convertido en una rutina de vida, Por ejemplo tomar conciencia qué tantas horas le está dedicando al trabajo, cuántas veces se lleva el trabajo a la casa, cuál es el tema de conversación rutinario, cuándo fue la última vez o con qué frecuencia se tomó un descanso o unas vacaciones totalmente alejado del negocio o el trabajo.
Por otro lado, realizar una evaluación de la cotidianidad familiar, las relaciones, cómo han manejado los conflictos, qué situaciones se pueden estar evadiendo y todos aquellos otros aspectos que pudieran representar una ganancia secundaria a estos comportamientos.

Sí de esta reflexión o análisis se sospecha que existe un problema de adicción al trabajo, vale la pena hacer un esfuerzo y entender el beneficio de superarlo. Para ello hay que:
· Aceptar que el problema existe
· Tener el deseo y la decisión de cambiar
· Revisar y abordar todo problema o potencial problema que se pueda estar evadiendo
· Dar prioridad a los asuntos personales antes que a los temas laborales
· Darse tiempo para realizar actividades personales y en familia
· Apreciar el tiempo de descanso y no verlo como un lujo
· De ser necesario buscar ayuda psicoterapéutica

Siempre será importante balancear nuestra vida y tratar de hallar tiempo para dedicarnos a nosotros mismos, a disfrutar la dicha de pertenecer a esta raza de seres vivos, a percibir el mundo en primera persona, a vivir…

G.J Velásquez D.

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