Salud General

RECONOCE EL DOLOR INTESTINAL MORTAL

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INFECCIÓN INTESTINAL:
Síntomas: Una infección intestinal es rara vez sin dolores en el estómago. El dolor debido a una infección en el intestino, se puede sentir en varias partes del estómago. A veces, el dolor puede ser leve, mientras que en otras ocasiones, se puede sentir tan severamente como un espasmo. Algunas personas pueden sentir el dolor abdominal moderado cuando pasan a las heces.
Una infección en el intestino puede causar estreñimiento en algunas personas, mientras que en otros, puede conducir a la diarrea. De una forma u otra, una infección intestinal va a producir un cambio en los movimientos. Algunas personas pueden sentir que no son plenamente capaces de eliminar las heces de su cuerpo, mientras que otros pueden pensar que por la mañana, al levantarse, necesitan con urgencia para ir al baño, una y otra vez.

Se produce un cambio en la apariencia de las heces. Las heces pueden ser pequeñas o pueden llegar a ser muy aguada. A veces también, puede haber presencia de moco en las heces.
Hinchazón de estómago es uno de los síntomas comunes de una infección intestinal. El que sufre de una infección puede realmente sentir la hinchazón en el estómago. Esto ocurre generalmente debido a la acumulación de gas en el cuerpo.
En algunas personas, puede causar sangrado rectal. Si este es el caso, la persona puede sentirse muy débil. Una sensación de malestar de la enfermedad se asocia a menudo con sangrado rectal, como resultado de la infección en el intestino.

Una sensación de náuseas y vómitos son experimentados por muchos pacientes, aunque estos síntomas no son tan comunes como hinchazón y dolor de estómago. Otros síntomas que pudieran producirse son – la falta de apetito, fatiga, dolor de cabeza, dolor en los músculos del cuerpo, dolor en la espalda, ardor de estómago, pérdida de peso / ganancia y eructos.
Hay algunas indicaciones de que están asociadas con un trastorno particular que puede conducir a una infección intestinal. Por ejemplo, la anemia por deficiencia de hierro es uno de los indicios de cáncer de colon y enfermedad de Crohn, los cuales causan una infección intestinal.
Tratamiento

Como se mencionó anteriormente, una infección en el intestino podría resultar de un virus o una infección bacteriana. Si este es el caso, con una dieta adecuada, una rutina de ejercicios y medicamentos como los antibióticos y los laxantes, los síntomas pueden ser controlados. Hacer ciertos cambios de estilo de vida, como llevar una dieta equilibrada, rica en fibra, hacer ejercicio todos los días, y beber muchos líquidos, son algunas de las maneras de combatir una infección intestinal y evitar que vuelvan a ocurrir. Sin embargo, una infección del intestino podría resultar de un trastorno subyacente, así, por ejemplo, diverticulitis, colitis ulcerosa, intolerancia a la lactosa, enfermedad celíaca, cáncer de colon y enfermedad de Crohn. Si este es el caso, un médico debe ser consultado para el diagnóstico y tratamiento a fondo, ya que algunas de estas enfermedades son muy graves y pueden llegar a ser mortales.

Algunos de los síntomas tales como dolor abdominal y malestar, podrían ser simplemente debido a una infección estomacal. Hinchazón de estómago y gases podría resultar de comer en exceso o también comer el tipo equivocado de alimentos. Por eso, lo primero que una persona que experimenta estos síntomas debe hacer es hacer cambios en su estilo de vida. Si persisten los síntomas y su gravedad aumenta día a día, debe consultar con el médico.

PERITONITIS: problema serio que se disfraza en dolor abdominal

Lo que parece apenas un repentino y fuerte dolor estomacal puede ser realmente un problema que merece atención médica inmediata, ya que es posible que se trate del inicio de una peritonitis que comprometa gravemente su salud; ¿sabe usted de qué estamos hablando?

Peritonitis, Fuerte dolor estomacal
Septicemia, ¡sangre enemiga!
Apendicitis, ¡emergencia!
Por cultura o simplemente por costumbre, el paciente suele no acudir al médico periódicamente; es más, aun siendo víctima de molestias orgánicas se muestra indiferente pensando en que la anomalía se resolverá espontáneamente. Aunque alto porcentaje de casos tiene esa feliz conclusión, no pensemos que siempre sucederá de esta forma y prestemos atención a todas las dolencias que experimentemos, por insignificantes que parezcan.

Lo que aparentemente es un inofensivo dolor de estómago puede tratarse en realidad del primer signo de peritonitis, es decir, inflamación de la membrana (peritoneo) que limita la pared de este órgano y recubre a los demás alojados en el interior de toda la cavidad abdominal. El problema tomará dimensiones considerables si no es detectado y atendido a tiempo, ya que puede causar una perforación infección que se extienda a otros órganos por medio de la sangre (septicemia) y producir la muerte.

Es por ello que no debe dudarse en acudir a revisión cuando se presente dolor abdominal persistente e intenso, acompañado de fiebre, inflamación del área, náuseas y vómito. Los mencionados síntomas pueden llegar a confundir a paciente y médico, puesto que son los mismos que manifiesta quien sufre una infección en los órganos de la cavidad abdominal, o bien, de apendicitis, principal factor desencadenante de peritonitis.

El apéndice se encuentra ubicado al inicio del colon o intestino grueso, exactamente al fondo del abdomen en la región llamada fosa ilíaca derecha. La razón exacta por la cual se inflama este órgano no es del todo conocida, pero en muy alto porcentaje de casos es provocado por la obstrucción del llamado lumen apendicular (hueco en el interior del apéndice) por restos de heces que forman especie de piedra (fecalitos), hecho que generalmente deriva en infección por la presencia de bacterias.

Tres tipos
La apendicitis es la causa más común por la que se desarrolla peritonitis, pero no es la única; incluso, la Medicina clasifica la enfermedad en tres categorías de acuerdo a su origen:

Peritonitis espontánea. Infección que se presenta como una complicación de ascitis (acumulación anormal de líquido en la cavidad abdominal), usualmente relacionada con mal funcionamiento de hígado (insuficiencia hepática), mismo que se origina por cirrosis (el tejido del órgano se torna fibroso, con numerosas cicatrices y nudos, dificultando su desempeño) o por hepatitis (inflamación del órgano) por ataque de virus (las del tipo B o C).

Peritonitis por diálisis. Los pacientes que sufren insuficiencia renal (mal funcionamiento de uno o ambos riñones) deben realizarse diálisis peritoneal para retirar los elementos contaminantes (impurezas o desechos) de la sangre. Para ello es necesario instalar, mediante cirugía menor, un catéter en la cavidad abdominal que se utilizará como entrada y salida de soluciones especiales que ayudan a eliminar las toxinas; una vez dentro del cuerpo permanecen durante varias horas, luego son drenadas y reemplazadas inmediatamente. Este proceso también se lleva a cabo para remover con rapidez drogas o sustancias tóxicas en situaciones de emergencia.

Es así que la peritonitis se presenta al emplear en la diálisis peritoneal un catéter contaminado por bacterias (por falta de higiene pertinente), el cual propicia una infección que se difunde al peritoneo a través de la sangre.

Peritonitis secundaria. Se presenta como consecuencia de otros problemas de salud, entre los que pueden mencionarse:

Perforación de alguno de los órganos recubiertos por el peritoneo; apéndice y colon son los más comunes.
Úlcera estomacal. Lesión en la mucosa que cubre el interior del estómago que puede traer como consecuencia perforación de la misma.
Golpes muy fuertes en el estómago que propicien derrame de sangre al interior de la cavidad abdominal.
Oclusión intestinal (bloqueo parcial o total de los intestinos), regularmente propiciado por tumores o estreñimiento grave.
Pancreatitis (inflamación del páncreas). El mal funcionamiento de este órgano puede dar origen a que secrete sustancias que irriten considerablemente el peritoneo.
Colecistitis. Inflamación de la vesícula biliar, que en 90% de los casos se debe a la presencia de cálculos o piedras.
Diverticulitis. Malos hábitos alimenticios y de conducta pueden dar origen a formación de bolsas pequeñas o hernias (divertículos) en las paredes del intestino grueso.
Enfermedad inflamatoria pélvica. Infección de los órganos pélvicos de la mujer, es decir, útero, ovarios y trompas de Falopio, misma que es secundaria a otras causas, como dispositivo intrauterino contaminado, embarazo ectópico (fuera de la matriz) u enfermedades de transmisión sexual.

Pasos a seguir
Como se mencionó con anterioridad los signos de peritonitis pueden confundir a médico y paciente, por lo cual el primer paso será reconocer si la causa es apendicitis; para ello será indispensable que durante el examen físico el facultativo palpe el abdomen, lo presione levemente y espere la reacción del enfermo, quien deberá manifestar más dolor al soltar que al apretar; si así sucede, y además hay fiebre, será indicio de que el apéndice se encuentra inflamado y se procederá a mantener en observación al enfermo por varias horas (máximo 24), en las cuales no se administrará fármaco alguno. Si al cabo del lapso las molestias persisten, el órgano deberá retirarse quirúrgicamente (apendicectomía) para evitar que la infección se extienda y llegue al peritoneo.

Por otra parte, si el médico sospecha que alguno de los órganos abdominales sufre perforación o es otro el origen de la peritonitis, ordenará realizar ultrasonido, método que emplea ondas sonoras para reconocer las estructuras alojadas en la cavidad abdominal, mismas que se traducen en imágenes que son observadas a través de un monitor.

Ahora bien, cuando la peritonitis es declarada se realizará laparotomía (incisión en la pared abdominal, ya sea transversal o vertical) para efectuar asepsia (desinfección) de toda el área mediante químicos especiales; la misma intervención servirá para reconocer la causa del problema y darle solución, es decir, si se trata de alguna infección deberán administrarse antibióticos y analgésicos para evitar que se extienda. En caso de ser producto de diálisis, ésta debe suspenderse, retirar cualquier objeto extraño al organismo (catéteres, por ejemplo), revisar la asepsia en el proceso y desinfectar los utensilios empleados.

Quienes tienen mayor riesgo de que una peritonitis se agrave son los enfermos de diabetes o del corazón, así como las personas que padecen bronquitis (inflamación de los bronquios, conductos que transportan el aire hasta los pulmones) crónica, enfisema pulmonar (ensanchamiento y destrucción de las paredes de los alvéolos o bolsas en donde se da el intercambio de gases en al respiración), insuficiencia renal o deficiencia hepática, ya que por el propio deterioro de su salud son más susceptibles a cualquier proceso infeccioso.

Es importante reiterar que la peritonitis sin tratamiento se complica rápidamente, debido a la consecuente deshidratación y el llamado fallo multiorgánico (los órganos alojados en la cavidad abdominal no realizan debidamente sus funciones), que suele provocar el deceso del enfermo en pocos días.

Usted sabe ahora que cualquier dolor de estómago, por pequeño que parezca, es motivo de consulta al médico; como simple dato informativo, ¿sabe usted que más de la mitad de los pacientes diagnosticados con apendicitis se encuentran entre 10 y 20 años de edad?

3 Comments

  1. Edite Gabriel Rodrigues

    Edite Gabriel Rodrigues

    23/02/2016 at 21:39

    uma colher de azeite. com gotas de limão…nao falha ..limpa o estômago. e Adeus exttenimento…

  2. Liliana Feyeka

    Liliana Feyeka

    22/02/2016 at 23:57

    Alguien sabe algo para el estreñimiento

  3. Evelin Sequeira

    Evelin Sequeira

    04/11/2015 at 03:48

    Graciasssss x eseñarnos a salvar nuestras vidas.

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