Relajación

MASAJE NEUROSEDANTE: ADIOS AL ESTRES

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Una de las formas más agradables, económicas y saludables que existen para decirle adiós al estrés es el masaje neurosedante, en este post te contamos en que consiste y cómo realizártelo a ti mismo.

El masaje es una terapia alternativa y natural basada en la manipulación, la presión y el trabajo sobre la piel -nuestro órgano más extenso- y que, entre otros beneficios, facilita sobretodo la relajación de nuestro sistema nervioso ya que la piel, es una prolongación de este último.

Existen muchos tipos masaje en el mundo que se diferencian y clasifican en base a tres factores fundamentales: Intensidad, Velocidad y, nivel y tipo de Presión. No hay ninguno mejor o más recomendable sino que, elegir uno u otro, dependerá enteramente de la situación, las preferencias del paciente y sobretodo, del consejo experto del profesional que lo esté aplicando.

Qué es el Masaje Neurosedante

El Masaje Neurosedante tiene como objetivo principal sedar al sistema nervioso y, con ello, facilitar la descompresión de todo nuestro organismo, haciendo que las tensiones desaparezcan.

El Masaje Neurosedante es una técnica de tipo sedativo o relajante que se realizan en base a las maniobras lentas y suaves, como si nos acariciaran. Esta técnica nunca es rápida o brusca y tampoco se ejecuta con mucha presión -resultaría doloroso e impediría la relajación- sino todo lo contrario: su objetivo es sedar así que todo está orientado a relajar profundamente.

El Masaje Neurosedante suele empezar con maniobras de frotación sobre nuestra piel de corta distancia y muy superficiales que, pasados unos minutos, se alternan con otras técnicas que orientadas a generar calor sin dolor con lo que conseguiremos paulatinamente un estado de bienestar que se transmitirá al cerebro a través de nuestra piel.

De hecho, a lo largo del masaje, poco a poco iremos entrando en una fase profunda de sedación, que posiblemente nos lleve a quedarnos dormidos.

En este sentido y siempre que sea posible, es altamente recomendable hacernos las sesiones de Masaje Neurosedante en una hora cercana a la cena, cuando ya no tengamos que volver a la actividad cotidiana, ya que nos será más provechoso y duradero.

Por cierto, que otro factor importante -a parte de la propia técnica manual- es el producto que nos apliquen sobre la piel. En este caso, el masajista puede elegir entre un sinfín de substancias que facilitarán y amplificara su trabajo (cremas, aceites, chocolate, aceites esenciales, etc.). Elegir uno u otro, también en este caso dependerá de nuestras preferencias y del consejo profesional del masajista.

Una posibilidad interesante que ofrece esta técnica, al alcance de todos, es combinar las visitas con el masajista –que siempre nos hará un masaje más completo y profesional– con un pequeño automasaje facial que nos puede ayudar a complementar el tratamiento y podemos realizar nosotros mismos/a en casa.

¿Cómo hacernos un Automasaje Facial?

Afortunadamente, a la hora de hacer un tratamiento relajante, el punto más importante para conseguir este efecto sedativo está en la cara. Es la zona que rige los sentidos y donde se focaliza nuestro sistema nervioso central y, además, es de fácil acceso para uno mismo.

El automasaje facial tiene múltiples beneficios, pues regulariza la circulación de la sangre, tonifica los músculos y libera la tensión. Es la mejor forma de ofrecer vitalidad al rostro, e incluso, de atenuar las arrugas.

A continuación, veremos unas pequeñas pautas que, si seguimos todos los días, antes de acostarnos, mejorarán nuestro nivel de descanso y nuestra piel:

1- Podemos empezar, aplicando ambas manos, sin presión y de forma sostenida, sobre el rostro mientras hacemos 4 respiraciones profundas al mismo tiempo. De esta forma conseguiremos entrar en un estado de relajación rápidamente.

2.-Podemos continuar con unas frotaciones en la zona anterior del cuello y seguidamente en la zona lateral, en sentido ascendente. Estas fricciones se deben realizar de forma lenta y sin presión.

3- Pasaremos a la zona posterior del cuello donde podemos usar la yema de los dedos deslizándolos, en forma de abanico, para trabajar la zona de cervicales y nuca. Ya sabéis, sin presión y lento.

4- Ahora es el turno de la cara, donde realizaremos frotaciones lentas en sentido ascendente para después, en la misma zona, trabajar con la yema de los dedos.

5.- Seguidamente pasaremos a la frente, donde haremos lo mismo.

6.- Y por último, nos centraremos en la zona craneal, en la que haremos pequeños movimientos rotatorios con las yemas de los dedos, sobretodo en la zona cercana a las orejas (zona temporal)

7.- Cuando termines, Date pequeñas palmaditas en el rostro y eso es todo.

Ahora ya esta listo/a para aplicarte cualquier tratamiento, crema o mascarilla, exfoliante o simplemente irte a dormir perfectamente relajado, equilibrado y en paz.

El automasaje facial es una buena manera de tomar contacto con nuestro cuerpo y conseguir una mayor calidad de sueño y mejor estado de ánimo. Es una técnica muy sencilla así que te animo a intentarla; comprobarás sus múltiples beneficios e incluso puede que, a partir de esta experiencia, te interese aprender más sobre el tema.

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