Psicología

Los cuatro cuerpos para la armonia

By  | 

Yo me inclino más a la tesis que nos presenta ante el mundo como la sumatoria de cuatro “cuerpos”, a saber, un cuerpo físico que es el que mostramos ante un espejo, el que expresa la salud física o en su defecto la enfermedad, un cuerpo mental, que contiene nuestros pensamientos y manera de pensar, un cuerpo emocional, responsable de cómo enfrentamos y nos comportamos ante las emociones que vivimos, aspecto que se considera básico en la inteligencia emocional y por último, un cuerpo espiritual o energético, que nos conecta con la energía de la vida y todos sus elementos.

Seguramente estamos acostumbrados a escuchar que mente y cuerpo son esenciales para una buena salud integral.

Estos cuatro cuerpos trabajan como un sistema en la salud integral de toda persona, y por supuesto una alteración en cualquiera de ellos, alterará el sistema total. De manera que no cabe duda que todo lo que hagamos para mejorar nuestro cuerpo físico, irá igualmente en beneficio del sistema total y por ello será importante todo lo que se pueda hacer a su favor. No obstante, es necesario que en forma paralela también se dedique atención a la revisión de los otros componentes del sistema, tanto a nuestros pensamientos y el manejo de las emociones, como a la alimentación espiritual.

Lograr y mantener el cambio vale también destacar que un esfuerzo de mejora física se puede perder si no se cambian algunos hábitos de vida. Desear estar sano no es lo mismo que estar dispuesto a adoptar un estilo de vida más saludable, y tampoco es lo mismo tener buena voluntad para adoptar nuevos hábitos que ser capaz de practicarlos. Dado que los hábitos son patrones de comportamiento instalados es probable que se requiera ayuda para pasar de los deseos a la práctica y establecer nuevas pautas de comportamiento, ya se trate de establecer una rutina sencilla de ejercicios, comer sano, aprender a manejar el estrés, o un cambio de hábitos más complejos como alejarse de las drogas, dejar de fumar o limitar el consumo de alcohol.

Con la ayuda psicoterapéutica, más específicamente con la aplicación de técnicas desarrolladas en Programación Neurolingüística (PNL) se puede ayudar a la persona a descubrir mecanismos internos que bloquean el cambio de un hábito, que hacen que la persona tenga una autoimagen distorsionada y una baja autoestima y a definir las estrategias para mejorar la autoimagen y desarrollar nuevos hábitos de comportamiento, algunas veces con ejercicios sencillos de cambios en la manera de percibirse a sí mismo, sean estos visuales, auditivos o kinestésicos y otras veces trabajando con los valores personales o profundizando en el cambio del marco referencial de creencias de la persona.

Recordemos que toda persona tiene una imagen mental de cómo cree que es. Esta imagen, que suele ser visual puede estar acompañada de otros componentes sensoriales, tales como mensajes que se manifiestan como voces internas o sensaciones físicas. Si esta autoimagen resulta funcional, facilitará la activación de los recursos necesarios para sentirnos bien y tomar buenas decisiones. Si es disfuncional, se puede cambiar u optimizar con la ayuda respectiva. Lo importante siempre será aprovechar al máximo y en congruencia todo aquello que estemos dispuestos a mejorar para dar la mejor calidad de vida a nuestra existencia

G. J. Velásquez

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *