Conciencia

LAS 5 RIQUEZAS BÁSICAS NACEN DE NUESTRO CORAZÓN

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Imprescindible para la Vida, las 5 riquezas básicas nacen de nuestro corazón, sede del Alma según los antiguos, del conocimiento, motor de nuestros actos… Descubre toda su importancia en este artículo.

Los sentimientos hostiles promueven la liberación de hormonas relacionadas con el estrés en nuestro torrente sanguíneo. Estas hormonas hacen que las arterias coronarias se contraigan, aceleren el ritmo cardíaco, aumenten la presión arterial y los niveles de azúcar y grasas en la sangre y el resultado global es que el corazón se ve sometido a un mayor esfuerzo.

La vida comienza y termina con el latido del corazón. Es un músculo que funciona sin que intervenga nuestra voluntad consciente. Es el que hace circular la vida (sangre) en nosotros, nuestro centro energético.

A otro nivel asociamos la función del corazón con los sentimientos (ego emocional).

Expresiones cotidianas como, “se toma las cosas muy a pecho”, le ha roto el corazón”, “se me ha helado el corazón”, “tiene el corazón de oro”, etc., nos hacen ver como la relación corazón-emociones está totalmente establecida en nuestras creencias y como consecuencia en nuestro lenguaje.

Este órgano, es el lugar de las sensaciones más profundas, el barómetro de nuestras emociones.

Desde ese punto de vista, las afecciones del corazón y del sistema circulatorio se manifiestan en personas con problemas sentimentales y con dificultades para expresar amor. El estado del corazón se manifiesta en la coloración de la piel y en el brillo de los ojos. El corazón y su buen funcionamiento o sus disfunciones nos conectan con la relación y el equilibrio que establecemos en nuestra vida con el dar y el recibir.

El corazón no acumula, ni da más de lo que recibe, ni recibe más de lo que da.

¿Por qué asociamos corazón y sentimientos?

Cuando la humanidad comenzó a buscar el lugar donde se aloja el alma se fijó sobre todo en el cerebro y el corazón.

Los griegos, creadores de la retórica, pasaron siglos debatiendo el asunto de la ubicación del alma y los sentimientos. Platón apostaba por dos almas, una de las cuales, inmortal, residía en la cabeza, y la otra, mortal, habitaba el corazón y albergaba los sentimientos. Aristóteles optó por un solo lugar para las dos almas: el corazón.

La ciencia cada vez se decanta más por una relación directa entre el estado de ánimo de una persona y las repercusiones en su salud física. Un número importante de dolencias cardíacas tienen su origen en el estrés, la ansiedad y una actitud negativa ante la vida, lo que incide en el funcionamiento del corazón.

Muchas religiones y corrientes filosóficas recomiendan momentos de relajación y recogimiento, bien sea a través de la oración o de la meditación. Estos momentos ayudan a ralentizar la respiración y librar la mente de tensiones, con lo que se disminuye el ritmo cardíaco y con ello mejora la salud del corazón.

Los latidos de ese órgano que hemos querido convertir en morada de nuestros sentimientos son los que sirven de barómetro de los estados de ánimo, de la felicidad y la tristeza, del miedo y la alegría.

La consciencia es como una antena sensible, en la que las emociones son el componente que aporta sensibilidad y colorido. En términos humanos, toda forma de consciencia involucra algún tipo implícito de colorido emocional.

Aunque así pareciera, no hay conocimientos abstractos o asépticos, todos están contaminados de algún sentir en un plano emocional abstracto o concreto.

Nadie que haya hecho algo significativo para la historia de la humanidad, ha podido realizarlo sin la vivencia de una pasión intensa.

‘Toda afección de la mente acompañada de dolor o placer, esperanza o miedo, produce una agitación cuya influencia se extiende al corazón’

La Vulnerabilidad es una condición que facilita la enfermedad. La concurrencia de los factores de riesgo tradicionales y psicosociales predispone a un estado de vulnerabilidad, que es predictor de enfermedad coronaria.

A los factores de riesgo tradicionales para la enfermedad coronaria, como la Hipertensión Arterial, el sedentarismo, o el colesterol alto se han agregado los llamados FACTORES PSICOSOCIALES

Los factores de riesgo psicosociales de un individuo se relacionan con su historia personal y su momento histórico-social. Las vivencias traumáticas sin posibilidad de elaboración, la falta de sostén afectivo y el desamparo social pueden producir cambios en el cuerpo y desencadenar o agravar la enfermedad coronaria.

La salud es la primera riqueza, el primer bien que posee un ser humano y sobre este bien, cuya expresión emocional es la seguridad, se fundamenta el poder de pensar y crear soluciones de supervivencia dando paso a:

La segunda riqueza o bien de un humano: El conocimiento, nuestro conocimiento de nosotros mismos, los otros y el mundo que nos rodea, nuestras habilidades, destrezas y competencias para solucionar los problemas y hacer fácil nuestra existencia en todas las áreas de la vida produce placer y gozo.

La expresión emocional del conocimiento es el amor, amor y realidad son una misma cosa; porque amar, y por lo tanto la capacidad de dar y recibir, depende de la capacidad que se tiene para percibir la realidad sin distorsiones.

Todo esto genera nuestra tercera riqueza o bien básico: La felicidad, ganas de vivir, placer: seguridad, amor y alegría. Y cuando estamos felices, sentimos el poder de disfrutar lo que hacemos y vivimos, la compañía de los otros, nuestras relaciones, el poder de elegir. Elegir a los seres y las acciones que cultiven este estado interno de bienestar.

Lo invito a recordar un momento en el que se sintió feliz, en ese instante seguramente pensó “ahora nada puede dañarme” , sintió ese poder de ser usted mismo, de mostrar su ser real sin máscaras, se sintió libre para ser y hacer su destino, en ese instante generó:

La cuarta riqueza o bien básico: La libertad abrir las alas con sentido de seguridad desde adentro, capaz de ser, libre de las expectativas de otros, fiel a sus propios principios y leyes de vida, orgulloso y amoroso de si mismo, entonces los demás le dicen: “estas deslumbrante, te ves radiante”.

La libertad genera la quinta riqueza o bien básico: La belleza.

Es curioso destacar que el corazón es un lugar en donde el cáncer nunca llega. Las células neoplásicas nunca llegarán a anidarse en las fibras cardíacas. Éstas no se pueden permitir enviarnos mensajes a través de un cáncer, cualquier fallo en la recepción del mismo, llevaría a la muerte y la intención del cáncer no es la muerte, es la sanación.

¿Se deben hacer caso a las “corazonadas”? La sabiduría oriental dice “la mente está en el corazón” y con la palabra “mente” se hace referencia a la inteligencia emocional y es que el corazón, como el estómago, son también cerebros, a los que en occidente no se les ha prestado la importancia debida, por nuestro afán de exaltar lo racional (el ego intelectual) sobre todos los demás.

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