Salud General

Cambio de temperaturas y la rutina

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El buen tiempo va apurando sus últimos días. Después de un verano de playa, piscina, descanso y vacaciones toca ponerse las pilas para volver a la rutina. Siempre resulta desagradable aparcar una vida tan cómoda para retomar las actividades normales. Los días cada vez se hacen más cortos y que sustituiremos las camisetas, pantalones cortos y sandalias por los abrigos, jerseys de lana y botas. Te daremos a continuación una serie de consejos para adaptar tu rutina a este cambio de temperaturas.

Cómo adaptar tu rutina al cambio de temperaturas

Le prestaremos mucha atención a los cambios de temperatura, ya que en el momento menos pensado pueden los termómetros varios grados. Esto afectará a nuestro organismo con la aparición de gripes, resfriados y dolores articulares. Los profesionales de la medicina reciben más consultas durante estos periodos de transición a consecuencia de la astenia, irritabilidad, desánimo y los problemas de sueño a causa de la falta de luz y los cambios horarios.

Los que más sufren a la hora de adaptarse a estas nuevas situaciones son las personas mayores, los niños menores de cinco años y los propensos a padecer depresión.

Incrementar el consumo de verduras, hortalizas y frutas de temporada, que aportarán minerales y vitaminas que contribuirán a que el organismo no se vea debilitado en ningún momento.

Consumir alimentos con alto contenido en melatonina como pueden ser los tomates, los frutos secos o las cebollas, que ayudan en la regulación y a facilitar el sueño.

Ingerir complejos de vitaminas del grupo B, que servirán para obtener unos adecuados niveles de vitalidad, al tiempo que contribuyen en la reducción del desánimo y la apatía.

Conservar unos hábitos de descanso adecuado. Lo ideal es dormir entre 7 y 8 horas diarias. Para ello es necesario que nos acostemos a una hora prudencial y que además las siestas que se hagan no sobrepasen los 30 minutos. Con el mal tiempo parece que nos animamos más a dormirlas, pero sería un error prolongarlas dos horas, como suele ser habitual en algunos casos.

Practicar ejercicio físico con regularidad y constancia. Intenta mantener los hábitos del verano. Si en alguna ocasión el mal tiempo te impide salir de casa procura ejercitarte en un espacio cerrado. Cualquier deporte que hagas, por mínimo que sea siempre te ayudará a sumar.

Contar con un horario de comidas que sea más o menos siempre el mismo.

Beber más agua y disminuir el consumo de bebidas alcohólicas y excitantes.

Las altas temperaturas y los cambios de alimentación contribuyen a la aparición de cefaleas

En verano también cambian los hábitos alimentarios, por ejemplo con un mayor consumo de leche fresca por las mañanas, de frutas como la fresa o la naranja en el postre, de atún en conserva y tomate como ingredientes en las ensaladas, de marisco o, simplemente, se conserva carne en la nevera por más de 48 horas. Estos alimentos contienen, acumulan o liberan mucha histamina, una molécula que aumenta el riesgo de padecer ataques de migraña.

Esta conclusión se desprende de un estudio presentado recientemente por el laboratorio DR Healthcare y dirigido por Carmen Vidal, catedrática en Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona juntamente con la Asociación Española de Pacientes con Cefalea (Aepac).

La histamina está presente en todos los alimentos de la dieta cotidiana y el cuerpo la metaboliza a través de la enzima diaminooxidasa (DAO). El 95 por ciento de los migrañosos estudiados han demostrado tener un déficit de dicha enzima, lo que provoca una acumulación de histamina en el cuerpo que contribuye a desencadenar más ataques de migraña.

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