Conciencia Emocional

AUTOCONOCIMIENTO: TUS FORTALEZAS Y DEBILIDADES (II)

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Parte 5 de 6: Evaluar tus fortalezas y debilidades

Reflexiona sobre tus debilidades. El término “debilidad” no es la forma más útil de pensar en las áreas de desarrollo. En realidad, las personas no son débiles, aun cuando a veces podríamos sentirnos o pensar de esta manera. Sin embargo, la mayoría de las personas sienten que podrían ser más fuertes en algunas áreas de sus vidas, de sus conjuntos de habilidades y de otros aspectos. Debido a que sienten que no son tan fuertes en dichas áreas, es normal asignar el calificativo opuesto para describir los momentos en que sienten la necesidad de esforzarse para sentirse más fuertes y competentes. En lugar de enfocarte en el término “debilidad”, el cual tiene una sensación negativa, piensa en las áreas donde necesitas crecer o mejorar. Esto te mantendrá concentrado en el futuro y en lo que puedes hacer para ser una mejor persona.
Las debilidades pueden concebirse como algo acerca de ti que tienes el poder para mejorar, siempre y cuando estén completamente relacionadas con tus deseos, o que tal vez no sea absolutamente relevante para tus deseos o metas en la vida. Reconocer cualquiera de esas ideas es aceptable. Las debilidades no son aspectos permanentes de nosotros mismos, sino aspectos cambiables de la manera en que hacemos las cosas para poder convertirnos en seres aún más excelentes.

Identifica las áreas en las que quieres crecer. Las áreas en las que puedes desarrollarte podrían estar relacionadas con cualquier cosa, incluso con ciertas habilidades profesionales o sociales, o con un pobre autocontrol alimenticio. También podrías hacer referencia a una incapacidad para atrapar una pelota de béisbol o resolver rápidamente ecuaciones matemáticas. A menudo, las áreas de crecimiento están delimitadas desde el punto de vista de “aprender las lecciones de la vida” y no cometer los mismos errores. En otras ocasiones, consisten en hacer el esfuerzo por superar una carencia de habilidades que percibes en ti.
No obstante, una “debilidad” aparente simplemente podría ser un indicador de que no eres apto para realizar una actividad en particular. Si todos tuviesen la habilidad para ser buenos en (o incluso disfrutar) todas las mismas actividades, el mundo probablemente sería un lugar aburrido.

Enfócate en tus fortalezas. Algunos podrían considerar que el hecho de enfocarse únicamente en las debilidades es una pérdida de tiempo o incluso una mala formulación de los problemas. En lugar de eso, enfócate principalmente en tus propias fortalezas e intenta cultivarlas siempre que sea posible. Este puede ser un mejor método que identificar las debilidades personales. Debido a que aquello que las personas normalmente consideran como debilidad simplemente está relacionado con una falta de interés o deseo de mejorar, podría ser mejor para ti enfocarte principalmente en tus fortalezas y deseos personales, y partir desde ese punto. Sé generoso cuando reconozcas tus fortalezas, porque lo más probable es que tengas muchas, incluso en las áreas donde te sientes “débil”. Luego enfócate en las áreas donde sientes que puedes ser más eficiente.
Por ejemplo, si quieres ser más asertivo, empieza primero con las habilidades para la asertividad que crees ya poseer. Tal vez tengas dificultades para decir que no, pero tienes la capacidad para expresar tus intenciones de una manera comprensible sin lastimar los sentimientos de la persona.
Piensa en los aspectos de tu personalidad que consideras como fortalezas. Ser amable, generoso, de mente abierta o buen oyente son fortalezas sumamente importantes que se relacionan con tus habilidades generales y que podrían pasarse por alto. Préstales atención y enorgullécete de ellas.
Otra forma de pensar en tus fortalezas es considerarlas como talentos o habilidades y deseos innatos que encajan con tu sentido de identidad y visión para el futuro. En otras palabras, son cosas que te harían decir “No me costó trabajo, siempre tuve la capacidad de hacer bien algún tipo de actividad”.

Escribe tus fortalezas y debilidades. Una vez que evalúes todo lo que escribiste sobre tus acciones y deseos, es momento de enfocarte en las que crees que son tus fortalezas y debilidades. Utiliza las listas de las otras personas que recopilaste previamente y lo que has aprendido sobre ti mediante los otros ejercicios para anotar las áreas de tu trabajo y de tu vida que consideres como fuertes y débiles. Enfócate en tu manera actual de ver a tus propias fortalezas y debilidades con base en lo que haces actualmente en tu vida, ya sea a nivel personal como profesional, en lugar de recurrir al pasado o a tus deseos.
Recuerda que nadie te califica o te juzga con base en tus respuestas, así que sé honesto contigo mismo. Tal vez sea útil elaborar dos columnas con los encabezados “Fortalezas” y “Debilidades”. Escribe debajo de cada uno de ellos a medida que lleguen a tu mente.

Compara las listas entre sí. ¿Coincidieron y encontraste algunas sorpresas? ¿Creías que eras fuerte en un área pero tus acciones indican que parece no ser el caso? Este tipo de incompatibilidad se produce cuando te repites que eres de una determinada forma, pero una situación difícil muestra tu verdadero carácter.
¿Qué hay de las incompatibilidades entre tus deseos y lo que consideras como tus fortalezas? Esta incompatibilidad puede producirse en los puntos donde has tratado de hacer cosas con tu vida basándote en las expectativas de los demás o en tus propias ideas acerca de lo que debe hacerse mientras que tus deseos y reacciones reales han sido considerablemente distintas.

Determina cualquier sorpresa o incompatibilidad. Observa las diferentes listas que hiciste. Busca las sorpresas o lugares que no coincidan. Reflexiona sobre las razones por la que crees que algunas de las cualidades y debilidades que has encontrado han resultado ser diferentes. ¿Es posible que creas disfrutar algunas cosas o que te sientas motivado por ciertas cosas, pero que en realidad no sea así? Estas listas te ayudarán a determinarlo.
Enfócate en esas áreas que difieren y trata de identificar las situaciones que las aborden. Por ejemplo, ¿escribiste que aspiras a convertirte en cantante, pero en tus listas de las fortalezas que crees tener dijiste que eras bueno en ciencias o en medicina? Si bien un médico cantante podría ser una novedad, las dos profesiones difieren considerablemente. Averigua qué área te motiva realmente a largo plazo.

Solicita la opinión de tus amigos o familiares. Pídele a un amigo cercano o familiar que te brinde una crítica constructiva. Si bien la autoexaminación puede darte algunas respuestas, obtener una opinión externa te ayudará a solidificar tus observaciones o a eliminar algunas ilusiones. Aprender a recibir críticas constructivas de los demás es esencial para ser parte de una comunidad. Es importante no ponerte a la defensiva o considerarlo un ataque personal por el solo hecho de que alguien te sugiera mejorar un cierto aspecto. Aprender a incorporar las críticas constructivas de los demás a tu vida cotidiana puede ser una fortaleza en sí misma.
Si no crees que un familiar pueda ser honesto, elige a alguien que te diga la verdad y que no endulce o disimule tus debilidades. Busca a una persona externa y neutral, de preferencia a un mentor, para que te dé una crítica honesta y constructiva.
Solicita una retroalimentación acerca de tus listas. ¿Pídele a una persona externa que revise y haga comentarios sobre tus listas. Los comentarios y las preguntas útiles podrían incluir cosas como “¿Qué te hace pensar que no actúas con rapidez en situaciones de emergencia?”. El observador externo puede hacerte recordar un momento en que fuiste el héroe del día durante una emergencia a pesar de que lo hayas olvidado.
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Busca ayuda profesional. Si aún tienes problemas o te sentirías más a gusto con una fuente externa, pídele a un profesional que te ayude a determinar tus fortalezas y debilidades. Existen empresas que pueden ayudar con perfiles psicológicos, los cuales suelen ir adjuntos a las agencias de empleo. A cambio de una tarifa, puedes tomar las pruebas para que psicólogos revisen tus perfiles de personalidad y profesional.
Si bien estas pruebas no necesariamente te brindarán la esencia de tu personalidad, pueden ser trampolines útiles para pensar en tus fortalezas y debilidades.
A partir de este punto, deberás averiguar qué consideran como fortalezas y debilidades. Una buena prueba debe ser larga con el fin de sonsacar los aspectos repetidos de tu personalidad. Después de tomar una prueba como esta, asegúrate de hablar directamente con el psicólogo para resolver tus debilidades y descubrir tus fortalezas.
Existen pruebas en Internet que puedes tomar para evaluar tus fortalezas y debilidades. Busca las pruebas en sitios web de buena reputación y hayan sido recopiladas por psicólogos certificados o profesionales con una cualificación similar. Si debes pagar una tarifa, primero investiga un poco acerca de la empresa que brinda las pruebas para asegurarte de invertir bien tu dinero.

Reflexiona sobre tus conclusiones. Después de evaluar tus fortalezas y debilidades, tómate un tiempo para reflexionar y determinar cómo te sientes con respecto a lo que encontraste. Decide si necesitas o quieres trabajar en alguna de tus debilidades y contempla lo que necesitarás hacer para atacar o cambiar estas debilidades.
Inscríbete en una clase o busca actividades que aborden tus debilidades. Por ejemplo, si descubres que te quedas paralizado cuando te enfrentas a una situación espontánea, involúcrate en situaciones donde se produzcan eventos espontáneos. Algunos ejemplos de estos incluyen unirte a un teatro comunitario, participar en un equipo deportivo o hacer karaoke en el bar.
Considera la terapia o las formas de hablar sobre tus miedos o preocupaciones. Si inscribirte en una clase o unirte a un grupo teatral no parece dar resultado, o tienes miedos o ansiedad profundamente arraigados que te impiden seguir adelante, considera la posibilidad de hablar con un terapeuta.

Rechaza el perfeccionismo. Procura no obsesionarte con tus debilidades. Esto puede encajar en el patrón de perfeccionismo poco constructivo, lo que en realidad te impedirá alcanzar el éxito. Es mejor empezar con lo que haces bien para un determinado conjunto de habilidades, y luego buscar varios detalles para acentuar dichas habilidades y mejorar poco a poco con el tiempo.
Por ejemplo, supón que quieres mejorar tus habilidades de comunicación. Después de un poco de autorreflexión, decides que en realidad eres un muy buen oyente, lo cual es tu fortaleza. No obstante, te quedas en silencio cuando es tu turno de hablar, lo que viene a ser tu debilidad. Decides que quieres ser más locuaz, así que te esfuerzas en incluir una o dos frases en la conversación en pausas pequeñas.
Un enfoque perfeccionista podría señalar que debido a que actualmente no eres bueno para hablar, ni siquiera puedes tomarte la molestia de resolverlo porque cometerás errores. Reconoce que esos errores son parte del aprendizaje y crecimiento, y permítete cometerlos a medida que te desarrollas.

No niegues los momentos importantes de tu vida. Todos tienen cosas en sus vidas en las que sobresalen. Existen momentos en los que haces algo que nunca antes has hecho, pero luego lo dominas y te das cuentas de que eres muy bueno en eso.
Algunos ejemplos podrían ser los deportes, el arte, las actividades creativas, la interacción con los animales o incluso el hecho de reemplazar a alguien que está lejos y hacer su trabajo. No todos experimentarán los mismos momentos increíbles que tú, pero cuando los tengas, esfuérzate para mejorar tu vida y alcanzar tu verdadero potencial.

Parte 6 de 6: Utilizar tus habilidades en las entrevistas de trabajo

Considera la relevancia de tus fortalezas y debilidades. Puedes utilizar todo lo que has aprendido de ti como una ayuda en las entrevistas de trabajo. Considera la manera en que tus fortalezas y debilidades son relevantes para un trabajo específico al que quieres postular. Para prepararte, piensa en qué tareas podrían ser necesarias para el trabajo que quieres obtener y considera todas las veces de tu vida en que afrontaste tareas similares. ¿Qué atributos personales parecían ser fortalezas o debilidades mientras realizabas dichas tareas?
Por ejemplo, si quieres postular al puesto de programador de computadoras, habla sobre tus fortalezas que se relacionen con las computadoras o con la resolución de problemas. No obstante, tal vez no sea especialmente pertinente entrar en detalles acerca de tus fortalezas relacionadas con el ping pong, a menos que sea algo en lo que el empleador parece tener interés.

Exhibe honestidad y confianza. Si te preguntan acerca de estas características durante una entrevista, sé honesto cuando describas tus fortalezas. Cuando los entrevistadores te pregunten tus fortalezas y debilidades, no solamente tienen curiosidad en tus habilidades, sino que también quieren saber qué tan competente eres al hablar de ti. Las habilidades sociales y una capacidad para promocionarte se están convirtiendo rápidamente en uno de los conjuntos de habilidades más importantes para la mayoría de los trabajos. Para un entrevistador, esto empieza con lo bien que el entrevistado puede describir sus fortalezas y debilidades, y lo cómodo que se ve al hacerlo.

Practica las habilidades para entrevistas. Para sentirte más a gusto con esto, practica las entrevistas con alguien más. Pídele a un amigo que te entreviste y practica tu descripción de ti mismo. Hazlo muchas veces y con muchas personas diferentes hasta que empieces a sentirte más cómodo al describir tus fortalezas y debilidades. Al principio podría ser similar a la lectura de un guion, pero al cabo de un tiempo debe empezar a sentirse cada vez más natural.
Antes de entrar a la entrevista, piensa en la mayor cantidad de ejemplos posibles de los que puedas hablar a través de los cuales salgan a relucir tus fortalezas. Los entrevistadores no solo quieren oír lo que consideras como tus fortalezas, sino que probablemente te pidan que describas situaciones concretas en las que tus fortalezas personales fueron esenciales para la manera en que resolviste los problemas u obstáculos que surgieron. Reflexiona sobre ellas, escribiendo quizás tantas como te sea posible, de modo que puedas entrar a la entrevista con la mayor preparación posible.
Por ejemplo, en lugar de decir “Una fortaleza es que detallista”, da un ejemplo concreto como “En mi anterior empleo era responsable de verificar todas las cifras en nuestros presupuestos mensuales. En varios casos encontré errores que le hubieran costado una gran cantidad de dinero a nuestra empresa. Esta atención a los detalles me servirá bien en el puesto que ofrece su empresa”.

No trates de realizar “giros”. Los empleadores potenciales no son tontos y pueden ver a través de este intento de cliché. A veces entrevistan a cientos de postulantes y el primer instinto de todos es utilizar lo que creen que es una fortaleza para darle un giro y hacerla ver como una debilidad. No obstante, lo que consideras como “fortalezas” podría no parecerlo así para los empleadores, quienes a menudo buscan empleados que valoren cosas tales como la flexibilidad y el trabajo en equipo. Este tipo de respuesta a menudo puede dar a entender que careces de autoconciencia. Algunos giros muy comunes son:

“Soy un perfeccionista y no puedo soportar que las cosas se hagan mal”. Es poco probable que los empleadores consideren el perfeccionismo como una fortaleza, pues sugiere que te ajustas a ti y a los demás a estándares irracionales, y que podrías tener problemas con la procrastinación.

“Soy terco y no dejo que las cosas se me escapen”. Esto podría sugerir que no eres flexible ni adaptable.

“Tengo dificultades para mantener un buen equilibrio entre mi vida personal y laboral porque trabajo muy duro”. Esto podría sugerir que no puedes encargarte de ti mismo y eres propenso a agotarte o a ser un colega desagradable.

Sé honesto con tus debilidades. Cuando el entrevistador te pida que hables de tus debilidades, sé honesto. No tendría sentido hacer esta pregunta si todo lo que le dijeras al entrevistador fuera una respuesta preparada acerca de lo increíble que eres. El entrevistador no quiere eso. Por el contrario, lo que busca es una conversación real sobre las cosas en las que puedes trabajar, un indicador de visión sobre ti mismo. Los verdaderos desafíos podrían ser:
Ser sumamente crítico
Sospechar de la autoridad o de los compañeros de trabajo
Ser demasiado exigente
Procrastinar
Ser demasiado hablador
Ser demasiado sensible
Exhibir una falta de asertividad
Exhibir una falta de tacto social

Reconoce las partes negativas de tus desafíos. Existen algunas partes de estas debilidades que necesitas abordar y hablar acerca de cómo podrían afectar tu desempeño. Puede ser bastante impresionante hablar de la manera en que tu desafío ha afectado o podría afectar potencialmente tu desempeño laboral. Esto demuestra perspicacia y veracidad, aunque aún debes ser discreto con lo que digas.
Por ejemplo, dile “Ahora mismo soy un postergador. Me doy cuenta de que esto afecta a la cantidad de trabajo que puedo hacer, así como potencialmente el que mis colegas podrían hacer. En la universidad, pude lidiar con eso porque conocía el sistema, descubrí una forma de burlarlo y lograba cumplir con mis trabajos. Me doy cuenta de que esto no me servirá en el mundo profesional porque en realidad no es una buena forma de trabajar, cumplir con mis metas y hacer las cosas”.

Demuéstrale al entrevistador la manera en que te esfuerzas por superar tus desafíos. Una vez más, ser práctico es mejor que ser idealista. Dar la respuesta idealista podría parecer poco realista y hacerte ver como si trataras de ensalzarte.
Por ejemplo, dile al entrevistador lo siguiente: “Estoy tomando medidas serias para frenar mi hábito de procrastinación. Me fijo plazos artificiales y me ofrezco incentivos personales para cumplirlos. Esto me ha ayudado considerablemente con mi problema”.

Habla con confianza acerca de tus fortalezas. Debes sonar seguro de ti mismo sin parecer arrogante. Trata ser confiado mientras te mantienes humilde con relación a tus logros y habilidades. Desde luego, trata de elegir honestamente las fortalezas que podrían corresponder con la persona, negocio u organización a la que postulas. Las verdaderas fortalezas encajan en estas tres categorías:
Las habilidades basadas en el conocimiento, tales como las habilidades en informática, idiomas o conocimientos técnicos
Las habilidades transferibles, tales como las habilidades de comunicación y gestión de personal o la resolución de problemas
Los rasgos personales, tales como la sociabilidad, la confianza o la puntualidad

Brinda ejemplos cuando hables de una fortaleza. Es bueno decir que tienes increíbles habilidades con las personas, pero otra cosa es demostrarlo. Ilustra tus fortalezas en la vida real al proporcionar ejemplos, ya sea de tus interacciones personales o de tus antecedentes laborales. Por ejemplo:
“Soy un excelente comunicador. Tengo cuidado con las palabras que uso y procuro evitar la ambigüedad cuando comunico algo. No tengo miedo de consultar con alguien que es superior a mí cuando no lo entiendo. Me tomo el tiempo para imaginar las distintas formas en que diferentes personas podrían interpretar las preguntas y las afirmaciones”.
También puedes demostrar tus fortalezas y conjunto de habilidades al compartir lo que salió bien en el pasado y los puntos donde tus esfuerzos fueron fructíferos.
Si has ganado algún premio o reconocimiento, también puedes mencionarlo.

Consejos

Al identificar tus deseos, ten cuidado de no agregar algunos falsos. Estos son los deseos impulsados por una creencia errónea de que estás destinado a trabajar en relaciones exteriores porque tendrás la oportunidad de vivir en París, Londres y Río de Janeiro, o que quieres ser una estrella de cine para poder asistir a fiestas glamurosas y conocer a una pareja millonaria. Esos no son deseos porque carecen del hecho esencial de hacer algo satisfactorio con tu vida y simplemente son fantasías. Conoce la diferencia o podrías cometer un craso error al desarrollar una carrera con base en una fantasía en lugar de en una fortaleza y sentido de propósito innatos.
Se necesita tiempo para cambiar las debilidades, así que date un descanso si no puedes hacer resoluciones inmediatas. Asimismo, no dediques todo tu tiempo a tratar de convertir una debilidad en fortaleza. Primero busca soluciones al desarrollar tu conjunto de habilidades, que es algo que puedes cambiar. Luego busca maneras de seguir desarrollando tus fortalezas, que son lo que más quieres resaltar, puesto que son naturales para ti.

Advertencias

En una entrevista, nunca te jactes de tus fortalezas o te quejes de tus debilites. Sé directo y sugiere una forma de resolver tus supuestas debilidades. En cuanto a las fortalezas, mantenlas realistas y sé lo suficientemente humilde para evitar alardear demasiado.
Evita caer en la trampa de pensar que si no tienes únicamente fortalezas y ninguna debilidad estás condenado. Todos los seres humanos tienen desafíos que superar. Imagínate como entrevistador y cómo te sentirías si alguien no hiciese nada más que jactarse de lo perfecto que es.

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